Wednesday, October 29, 2014

Degustaciones de Garaje.Octubre 2014.

Degustaciones de Garaje.Octubre 2014
Recientemente tuvimos la oportunidad de probar alguno de los vinos más interesantes del Noroeste de España. Vinos que provienen de pequeñas bodegas, fruto de viticultores cuya vida ha transcurrido entre viñas, y cuya pasión les ha llevado a innovar y apostar por la excelencia. Allá vamos, degustemos esos vinos.
Tres de ellos proceden de la misma bodega, Algueira, de la Ribeira Sacra, donde Fernando González ha sabido aunar tradición y modernidad, para hacer un trabajo increíble tanto en calidad, como a la hora de recuperar variedades de uva autóctona. Cualquiera de sus vinos es sinónimo de calidad.


Algueira Brandan 2013
Un Godello de libro, producido en bancadas cerca del río Sil. De color amarillo-verdoso, en nariz da fruta blanca (manzana verde, melocotón blanco) con toque herbáceo y ligeros matices florales. Intenso y mineral en boca, con una  fresca acidez, y muy bien equilibrado y estructurado. Fue degustado con olivas y sardinillas en conserva. Delicioso.










Algueira Cortezada 2013
Un plurivarietal fruto de la mezcla de tres uvas: Godello, que le aporta fruta y estructura, Alvariño, que la aporta acidez y perfume, y Treixadura, frescura y elegancia. Una mezcla que da como resultado un vino fresco, de trago fácil, elegante,  y muy equilibrado. Muy fácil de beber. Para ser maridado con pescados, quesos suaves, mermeladas. Excelente en cuanto a calidad precio.










Algueira Mencía 2012
Un mencía joven, sin barrica, muy frutal y mineral.  Vino que transmite aromas de bosque atlántico, bosque de Galicia, balsámicos (pino y laurel), frutas rojas. Paladar que da ciertas especias picantes con notas de frambuesa. Aromático, sabroso y sedoso. Invita a beber una y otra vez. Una referencia entre los mencías y los vinos en general. Para los amantes de la fruta en el vino. Abstenerse los que busquen madera o tostados. Excelente también en cuanto a relación calidad precio.







Leiros 2007
Un mencía de 2007, fruto de otro viticultor que se caracteriza por su capacidad para innovar. Miguel Ángel Amigo alumbra un vino lleno de complejidad, que pese a su paso por barrica, está muy vivo, dando más fruta que madera. Un vino cuya acidez ha permitido que la fruta esté aún presente, y que da como resultado la perfecta integración entre esos tres elementos: Madera, fruta roja, y acidez. Un vino con potente retronasal, muy goloso, y que es muy persistente. En suma un vino para beber tranquilo, y con mucho recorrido. Fue maridado con diferentes canapés.
Para rematar la degustación una deliciosa mezcla de crema de yogurt y fruta confitada.




                



                                                                                                                         

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