Tuesday, October 30, 2018

Bodegas Gancedo



En esta ocasión nuestro viaje nos lleva de nuevo al corazón del Bierzo. Visitamos una bodega que poco a poco se ha hecho un sinónimo de calidad a la hora de elaborar sus vinos, se trata de Bodegas Gancedo, ubicada en la población leonesa de Quilós.


Comprometidos con la elaboración tradicional y artesanal, la bodega ha pasado de las 20 hectáreas iniciales, a las 40 hectáreas en propiedad de las que dispone en la actualidad. Comprende viñas viejas de entre 60 y 100 años de antigüedad, divididas en varios pagos. Actualmente se están incorporando nuevos viñedos que sirven para plantar cepas jóvenes. Los viñedos albergan principalmente variedades autóctonas: Mencía, Godello, y Doña Blanca, con las que se elaboran tintos, un rosado y un par de blancos. Situados en alturas que van desde el os 550 a los 700  metros de altitud, en terrenos arcillosos con un alto contenido en cuarzo, y con pronunciadas pendientes en la mayoría de los casos, las plantaciones se integran plenamente en la naturaleza. La vendimia es manual, y se apuesta por un equilibrio con el entorno y un desarrollo sostenible.

Gervolesa, (destinada a Mencía), Lamas de Picón, en fuerte pendiente, y que surge en el claro de un bosque (Godello, Doña Blanca, algo de Mencía y de Garnacha), los Almendros (que alberga cepas centenarias en vaso), San Miguel a 700-740 metros de altura con pendientes del 25% (Mencía), o Ucedo, que da nombre al vino que se extrae de la parcela, son algunos de los pagos más emblemáticos de la bodega.
Las uvas Godello y Doña Blanca se emplean para elaborar blancos. Mientras que el rosado y los tintos se elaboran con Mencía, la uva tinta por excelencia del Bierzo y que tan prometedores resultados está ofreciendo.


El Capricho, Val de Paxariñas, es un vino blanco joven elaborado con Godello y Doña Blanca, de gran frescura y frutalidad; vino al que dedicamos una entrada aparte. También blanco es Herencia del Capricho, este último un vino blanco fermentado y criado sobre sus propias lías durante 13 meses, reposa en barrica nueva de roble francés casi sin tostar. Como curiosidad se le somete a maceración pelicular en frío durante 12 horas previamente al prensado. Frutal, pero también un vino muy mineral, con cuerpo, y con una acidez muy marcada pero perfectamente integrada, lo que le proporciona frescor y longevidad.

Capricho, Val de Paxariñas, es también la marca elegida para un vino rosado. De color rosa pálido, piel de cebolla, muy a la moda actual; se elabora a partir de viñedos de 30 años de antigüedad en espaldera. Pasa tan solo 24 horas en contacto con la piel, para adquirir su color tan delicado. Es un vino muy aromático, con aromas que evocan fresas y rosas. En boca destaca por su frescor, con un cierto dulzor que recuerda al caramelo, y se equilibra con su acidez. Un rosado con chispa. Decir que elaborar rosados con mencía no es algo muy común, y que son pocas las bodegas que se atreven con ello, y además, desde hace muy pocos años. 


Gancedo, quizás su vino más comercial. Se elabora a partir de viñedos de 60 años.  Tras vinificar en depósitos de acero inoxidable, reposa durante 6-8 meses en barricas de roble francés. Es un vino de color cereza oscuro, con una nariz que recuerda a frutos del bosque y con toques de torrefactos. Fresco, estructurado en boca, equilibrado, es un vino fácil de beber, ideal para combinar con una gran variedad de platos, e incluso para beber solo. 


Xestal es un vino de crianza de 12 meses, pero con un excelente comportamiento en botella. Elaborado  a base de uva Mencía de viñedo viejo, (60-80 años de antigüedad), presenta un excelente acabado. A él dedicaremos una entrada especial. 

Ucedo, es la gama alta de la bodega, vino que no siempre sale al mercado, dependiendo de la calidad de la añada. Su producción está en torno a las 3.000 botellas. Este vino procede de tres pequeñas parcelas del paraje conocido como Ucedo: la Gervolesa, Los Almendros y Lamas de Picón. Los viñedos tienen más de 80 años, e incluso algunos son centenarios.


Elaborado con mucho mimo, se busca la menor intervención posible. Fermenta en depósitos de acero inoxidable, y 12 meses en barrica nueva de roble francés. Su peculiaridad radica en que pasa en bodega entre 7 y 8 años, buscando el momento óptimo para sacarlo al mercado. El resultado es según reza su nota de cata en bodega “un vino de color cereza opaco. Aroma: potente, mineral, pizarra, fruta negra silvestre además de alguna especia, y regaliz. En boca: concentrado, graso, potente, taninos dulces, confitura, muy persistente y equilibrado.”



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